Su buena relación con las armas y su gusto por la guerra están labrando a Steven Seagal una fama que lo va devolviendo a su estatus de héroe de acción, aunque ahora en la vida real. Esta vez, el carisma del actor ha traspasado fronteras y es el gobierno de Rusia quien está interesado en su imagen para convertirlo en el rostro de su industria armamentística.

Steven Seagal la nueva imagen de las armas rusas

Según informa la agencia de noticias AP, el vice primer ministro ruso, Dmitry Rogozin, ha declarado que le ha ofrecido a la estrella de Hollywood que encabece una campaña de marketing internacional con el objetivo de promover la planta armamentística de Degtyarev, que ha abastecido a los ejércitos ruso y soviético desde la revolución de 1917.

El actor hizo recientemente un viaje a la antigua Unión Soviética y el visitando junto a Rogozin la ciudad de Kovrov, donde se encuentra la planta de armas de fuego. “Vosotros estáis listos para competir contra los fabricantes estadounidenses con vuestros dientes y vuestra inteligencia”, dijo el actor durante su visita.

“Y si los estadounidenses estamos preparados para promoveros y apoyaros, significa que hemos aprendido nuevas formas de trabajar corporativamente con los demás mercados de industria de armas”, agregó Seagal, aunque aún no ha dado el sí definitivo.

La buena relación entre el antiguo héroe de películas de acción y Rusia es conocida. El pasado marzo, el actor se entrevistó con el presidente Vladimir Putin y posteriormente estuvo reunido con el líder checheno Ramzan Kadyrov, que también es muy amigo de uno de los ciudadanos rusos más nombrados últimamente, Gérard Depardieu.

Armas y Robots

Al parecer, el nuevo consorcio Degtiariov está creando un centro de robótica. Según Rogozin esta será, sino la única, una de las principales superficies de desarrollo de robótica especializada. El viceprimer ministro justificaba la importancia de su creación debido al hecho de que hoy en día “es necesario encontrar un método de lucha sin contacto directo para que nuestros hombres no mueran, y para ello necesitamos utilizar robots militares”.

Y, según Vladímir Pavlov, director del servicio de apoyo informativo del ciclo de vida del producto del Instituto Central de Investigación Científica de Robótica y Cibernética, la opinión de Rogozin es correcta.

“Me parece positivo establecer una fábrica base donde poder crear sistemas robóticos. Y la fábrica Degtiariov es conocida por sus buenas instalaciones y tecnologías. Por esta razón, mis comentarios al respecto sólo pueden ser positivos”, declaraba Pavlov al periódico Vzgliad.

En general, según el experto, el desarrollo de la robótica en Rusia está pasando por un mal momento.

“Hemos perdido el lugar que ocupábamos en los años 70. Entonces no había prácticamente robótica militar, existía principalmente un interés industrial y de investigación científica. La entrada en el ámbito militar comenzó más tarde, cuando ya se empezaban a obtener resultados positivos en la creación de robots. Pero en los años 90 hubo un colapso general, en la industria y especialmente en la ciencia, y casi todas las investigaciones en este ámbito se suspendieron”, señalaba el especialista.

Según Pavlov, ahora únicamente podemos estar orgullosos del Ministerio de Emergencias y de algunos organismos policiales.

“Evidentemente, no son del todo robots militares, sino aparatos para situaciones de emergencias. Pero el Ministerio de Emergencias trabaja bien en el ámbito de la robótica”, señalaba Pavlov, añadiendo que, “en el caso del desarrollo de robots industriales que se lleva a cabo en todo el mundo, Rusia no progresa adecuadamente”.

Un día antes de Rogozin, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú,  se quejaba del retraso de la robótica rusa en comparación con los modelos extranjeros. Los vehículos aéreos no tripulados, los sistemas robóticos terrestres y los submarinos no tripulados que se fabrican para el Ministerio de Defensa ruso poseen unas características técnicas y tácticas muy inferiores a las de sus análogos extranjeros, según opina Shoigú.