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La Vida de Ligre Capítulo 7 Segunda Versión

El Duelo (II)

 

Volcada en las fiestas no le había sido difícil a las autoridades evacuar y confinar el casco histórico con un cordón policial sin precedentes. Bluff y yo llevábamos horas intentando evitarlo para buscar nosotros mismos a ligre y ponerlo a salvo. Charlando con un joven agente de policía que vigilaba la puerta de Almodovar, pretendíamos conseguirlo.
-Es imposible que se hayan ido, están ahí dentro… puedo olerlo.

No sé si el joven policía tendría razón al asegurar que ligre y “elefante loco” estaban escondidos allí, pero la hediondez reinante bien podría atribuirse a que los animales no andaban demasiado lejos. Sin embargo el mozo se equivocaba en esa pista, pues el aroma parecía provenir de un jardincillo a pocos metros de allí, donde unos jóvenes ignorantes absolutos de lo que ocurría (en el mundo en general) daban muestras de gran habilidad elaborando cigarrillos de forma casera. Yo, que como biólogo y hombre de campo conozco perfectamente los beneficios para el organismo de algunas de las plantas que utilizaban como relleno, me acerqué al saludable grupo a buscar aliados en mi empresa.

A pesar de la tranquilidad reinante en el corrillo no hay duda de que los cuatro chavales de unos treinta años “rezumaban vida” por todos los costados. Mientras uno de ellos se dedicaba a la fabricación de medicamentos, otros dos parecían dormir con los brazos cruzados sobre la cabeza y un tercero hacía malabarismos con unas teas encendidas. “Deben de ser artistas” supuse. Entablé contacto con el boticario de la pandilla:
– Hola amigos…
– Eah, Ya te vas largando viejo, que te hemos visto con el madero, y si lo que quieres es jodernos tú porque la pasma no te hace caso, te la soltamos, ¿entiendes?
– Perdone, pero soy extranjero, no comprendo lo que me acaba de decir
– Pues que si no quieres vernos disfrutar un canutito cierres los ojos y te abras…
– ¡No, no! No vengo con intención de hacerles observaciones. Su comportamiento me parece muy propio de una juventud libre y saludable… solo quería pedirles un favor…
– Eah tron, este pavo está alucinando…- dijo dirigiéndose a los tumbados.
Aunque no provocó ninguna reacción apreciable, una voz cavernosa emergió de los brazos que ocultaban el rostro del que podía ser su líder.
– Pero que dice el guiri ese…
– Eah, no sé de que habla, pero no me fío, no me fío.
Intenté aclarar las cosas de una vez:
– No se ponga nervioso joven, sólo quería preguntarles si saben por donde puedo colarme en el casco y evitar así el cordón policial
– Pero de qué cordón hablas tú… anda, piérdete y no me quemes si has dao mucho del codo…
– No, no. Me refiero a toda la policía que tiene rodeada la ciudad vieja y no deja pasar…
– No me jodas, ¿Y que hace tanto madero por aquí?
– Pues resulta que los bichos más gordos del circo internacional están aquí dentro peleándose y no dejan que nadie entre a detenerlos.

Mis palabras fueron como una descarga : los yacientes inmediatamente se pusieron en pié, el malabarista cesó sus juegos y apagó las antorchas con la boca.
– Pero tú quién eres, tronco…- preguntó con un profundo aliento de gasolina
– Soy Samuel Johnson, biólogo. Los he seguido por todas partes y conozco muy bien su manera de actuar.
El primero con el que entablé conversación rebuscó en una tosca bolsa de cuero hasta que sacó de ella su móvil de última generación. Marcó con urgencia y tras unos segundos dijo al receptor:
– Eah tron, soy el Bonny… que se han reunío tos aquí en una cumbre desas que hacen ahora los políticos y no han dicho na de na pa que nadie les proteste… rápido, pon en marcha a to el que puedas…¿que cómo me enterao?…me lo ha dicho uno de los verdes…se llama Samuel Jonhson, un guiri que estuvo en todas… ponte al loro y date prisa.
Colgó y se dirigió a mí:
– Eah tío, he avisao a los colegas de Madrid. Estos lo tienen to organizao y en cuatro horas la armamos… pero antes ha que ponerse con el tema de los mensajes…
Entonces fue cuando supe que me habían malinterpretado…
– Amigos creo que ha habido una…-
Una melodía verbenera proveniente del teléfono interrumpió mi frase de forma impertinente. El ahora activista lo cogió de inmediato:
– No me jodas, ¿que lo has buscado en la red?… vale, pues entonces al loro y to a punto… Sí, avisa a todos y ponte a dar mensajitos.
– ¿Qué ocurre tron? – preguntó uno de ellos.
– Eah… que este tío tiene hasta una medalla de Stalin. Joer, y yo que le quería patear y todo. Macho, la vamos a armar esta tarde…

Los gestos de Bonny me daban algo de miedo. Los otros tres comenzaron a escribir cosas en los móviles con gran habilidad, y yo regresé con Bluff y el policía:
– ¿Le ocurre algo con esos galloferos, amigo? – preguntó
– ¿Tiene usted mujer e hijos? – Fue mi única respuesta…

A las pocas horas miles de personas se acumulaban ya en la entrada… Una multitud enarbolaba pancartas contra Estados Unidos, banderas republicanas y de la extinta URSS. Jaleaba ingeniosas consignas acerca del orden mundial. Los pacíficos policías del municipio habían sido sustituidos por un auténtico ejército de hombres armados y acorazados… las cámaras y los reporteros hacían la crónica frente a la puerta… y Bluff se reía de lo lindo en el bar donde nos ocultábamos. Por la televisión nos íbamos enterando de lo que ocurría. Una radio a todo volumen narraba los hechos:
“Estamos en la puerta de Almodovar donde algo increíble está ocurriendo. Miles de jóvenes gritan por la libertad y lanzan consignas contra la pobreza. Se están reuniendo aquí en Córdoba tras extenderse los rumores que hablan de una cumbre secreta de los principales líderes mundiales . Según afirman se está llevando a cabo en el Palacio de Congresos, situado en un edificio del casco histórico. Hemos entrevistado a varios activistas que desde muy temprano se concentran en una de las puertas donde la policía ha formado un potente dispositivo. Estamos con uno de los jóvenes líderes de la propuesta, Bonny. Hola Bonny, ¿Qué está pasando?
– Eah… pues que se nos han metío en casa esta panda sin decir nada, pero nos van a oír..
– Pero… ¿cómo lo  habéis averiguado?
– Eah… estamos mu organizaos, esto se sabía desde hace meses pero no dijimos ná por no espantarlos…
-Ya lo han oído. Aquí en Córdoba, a través de móviles y mensajes electrónicos se está organizando una concentración increíble. ¿Pero quién la ha convocado entonces?
– No tenemos líderes, aunque el coordinador principal es Samuel Johnson”

Las imágenes de televisión mostraban la puerta de Almodovar sitiada por un ejército de galloferos, como los calificó el pobre gendarme que ahora permanecía tras la barrera de escudos de metacrilato. Los policías comenzarían a disparar en cualquier momento… aún podría reestablecer la cordura si iba allí y hablaba con la masa de personas malinformadas.

Regresé justo cuando los ánimos se calentaban más, y busqué a Bonny. No fue difícil localizarlo, pues animaba al grupo con un megáfono aupado en la estatua de Seneca de tamaño natural que hay junto a la puerta (desconozco la altura real de Seneca, pero supongo que sería más o menos así); al reconocer mi barba nívea, el agitador señaló gritando mi nombre…
–¡Ése es Samuel, el tron!
Todos corearon y me llevaron en volandas al pedestal donde Bonny sonreía agarrado al cuello del pensador como si fuese su compinche de calaveradas. Me encaramé al otro lado del preceptor romano y megáfono en mano me dirigí a todos ellos:
– Coommpañeros…- la voz me temblaba- …no sé cómo decirlo pero essto…
– ¡Esto es tó una mierda capitalista!!!- Interrumpió Bonny arrancando una ovación. Un disparo sonó desde la puerta y de repente Séneca tenía una pelota de plástico incrustada en la oreja… Quedé callado y con la boca abierta.
– Tron, tú continúa que las primeras son de aviso.
– Quería decir que los bichos que hay ahí dentro son …
– ¡¡¡¡Unos hijos de perra!!!!- sentenció Bonny con el puño libre en alto ante un auditorio enfervorizado.
Un segundo disparo sonó, y esta vez la nariz del sabio pareció achatarse algo, como si Séneca hubiese practicado lucha grecolatina.
– Date prisa Tron, que a la tercera apuntan…
– Pues lo que iba a decir es que…
Seguramente un tercer disparo nos haría caer a mi compañero o a mí como a palillos en una caseta de feria… Una brigada de la policía montada llegaba en ese momento a reforzar la seguridad. Todos comenzaron a gritar señalando a los caballos…
– ¡Que vengan los caballos, que vengan los caballos!
Esta vez no se escucharon disparos, sino el bramido demencial que produce un gigantesco elefante africano sin trompa, hambriento y furioso. La tanqueta que protegía el arco de entrada dio un vuelco espectacular y tras ella apareció elefante loco a toda velocidad, corriendo hacia el gentío… entre bufidos comenzó a dar cabezazos y patadas a diestro y siniestro. Desde mi posición podía ver cómo los ecologistas huían aterrados  lanzándole al bicho una lluvia de adoquines y piedras que parecían animarlo aún más. Pude ver como un sujeto apuntaba con un tirachinas a la cabeza de la bestia… y segundos después volaba sobre nuestras cabezas agitando los brazos.  Bonny me gritó:
– Como un elfo tron, eahhhhhh- y seguidamente saltó desde la tribuna al cuello del furibundo paquidermo, que se lo quitó como si fuese una mosca.
Los policías se reorganizaron rápidamente y comenzó el tiroteo. Las balas de goma rebotaban en su cuerpo mientras el paquidermo seguía avanzando. Ocupados en salvar su vida, nadie vigilaba la puerta, y pude ver a ligre salir corriendo hacia la libertad por uno de los flancos…

Muchos dicen que ligre está muerto, que el elefante acabó con él. Otros aseguran que fue un montaje para distraer la atención de la cumbre que se supone se celebraba en su interior, y reclaman a Estados Unidos que investigue los hechos e indemnice a los heridos ( Bonny entre ellos). Unos pocos en cambio sabemos la verdad, y si alguna vez va usted al campo y tiene la oportunidad de cruzarse con un lince y éste, lejos de ser tímido y esquivo, se arroja para intentar devorarlo a él o a algún pariente, no tengan duda… se habrán encontrado con Linzgre, la raza que él ha creado y que repoblará los campos ibéricos…

Vale

– Escrito por Monty –
Marzo de 2004